El absurdo caso del mundo civilizado

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El absurdo caso del mundo civilizado

Escrito por: pauhernandez el 21 Dic 2010 - URL Permanente

 

A pesar de todo, los acontecimientos siguen su camino.

Instalados en la “crisis“, aquellos que pueden se preparan para celebrar la Navidad. Quienes tuvieron un receso en sus ingresos y debieron aparcar esos pagos básicos, se debaten entre seguir luchando o tirar la toalla ante la constante intimidación a la que les someten las entidades financieras “pilares de la economia y de la sociedad moderna y libre“.

Hay quien debido a ellas, se encuentran en situación de indigencia, o casi, después de haberles obligado a ceder sus bienes a las poderosas instituciones privadas, aquellas que les ofrecen todo tipo de beneficios si se hace usted cliente pero que, si no tiene donde caerse muerto, le dejan en la cuneta, tal vez para que allí pueda hacerlo.

Si por desgracia le embargaron la vivienda, probablemente deberá seguir pagando un “resto” que no se sabe muy bien qué es (por lo menos yo), hasta que salde su deuda. Curiosa situación, penosa diría. Y no por el ciudadano al que se le ha dejado en la calle sin miramientos.

Penoso es que alguien que no tiene nada y que lo poco que poseía le ha sido arrebatado, deba mantener esa deuda y cumplir con unos pagos aunque no tenga ni para comer, únicamente para que quien le prestó el dinero pueda seguir viviendo a sus anchas, conduciendo un vehículo de alta gama, si es que no tiene chófer, viviendo en una mansión y gozando de todo tipo de privilegios, legales y sociales, a costa del pobre plebeyo que cayó en sus redes y no pudo salir.

Por otra parte, los derechos sociales van decreciendo. Las pensiones se congelan, el salario mínimo se rebaja, los sueldos de los funcionarios de base se decrementan. Pero los grandes monstruos de la economía siguen anunciando sus multimillonarios beneficios, aquellos que dictan las normas y los que las aplican obligando a obedecerlas (eso me recuerda algo…), continúan en sus puestos, al pie del cañón, bombardeando a los ciudadanos con sus famosas promesas y sus discursos barrocos, donde nos dicen lo grande que es la democracia y la libertad y, como no, engordando sus arcas a costa de todos.

Nos equiparan al resto de Europa, el tabaco se ha puesto por las nubes y la prohibición de su consumo es cada vez mayor; la gasolina sigue sus pasos; lo que antes valía 100 pesetas, ahora vale como mínimo 166. Suben los impuestos. Aparece el carnet de conducir por puntos. Tenemos representación en el parlamento de Bruselas. Pero los salarios son más bajos.

Los hay que consiguen mantenerse y no han padecido una rebaja sustancial dejando con el culo al aire a los sufridos asalariados que contaban con unos ingresos para pasar el mes y que ahora no saben cómo hacerlo. Pero no pasa nada, se adoptarán medidas para salir de la “crisis“, entre ellas, retirar la ayuda a los parados de larga duración, con esos 400 y pico euros por cada uno se ahorrarán unos cuantos millones, el salario mínimo, vuelvo a insistir, se rebaja, o esa es la intención. Ahora, con la “crisis“, es absurdo cobrar esos 600 y poco al mes como ingreso mínimo indispensable. Y los ministros aprovechan la situación para animar a los soldados destinados en Afganistán o el Líbano. Eso, en los tiempos que corren, no supone un gasto demasiado importante.

Entre tanto, quienes están en el poder y se aferran al sillón como pueden y aquellos que lo desean se enzarzan en discusiones que puedan distraer al contribuyente y así fijar su atención en un solo objetivo: conseguir el máximo de votos para cambiar el rumbo y salvar a los españolitos que se ven sumidos en la pobreza, ya sea de espíritu o material.

De ese modo, preservando la intgridad del “Estado“, garantizando la libertad y haciendo uso de la democracia para lograr una convivencia y una justicia más real si cabe, se pretende salir de esta situación caótica en la que estamos inmersos. Eso si, conservando todos los privilegios que la ley les otorga, por delegación expresa de los ciudadanos que les escogieron como sus representantes.

No sé que pensar, a veces no sé ni qué decir. Esos pilares básicos de la sociedad, economía, justicia, estado y religión, cada vez me recuerdan más a la “cosa nostra“. Podría decirse que actúan por todo el planeta, con diferentes nombres, atropellando a todo aquel que no esté en su línea.

Algo me hace pensar que Wikileaks y su fundador han dado en el clavo. Assange puso los dedos en la llaga y ahora se le crucifica y se le tilda de espía, terrorista, o no se qué. Viene esto a cuento porque hasta ahora nadie había osado retar al poder establecido, que, como una mafia, hace obedecer a los súbditos y a aquellos que no pasan por ahí les aplica su ley.

Tal vez sea objeto de esas acusaciones por comparar a los gobiernos, a los grandes monstruos financieros y, por qué no, a los grandes líderes religiosos, con la mafia. Pero de humanos es errar y de humanos es luchar. Quizá esta pobre rebelión contra aquellos que creen ser los dueños del mundo y del destino de sus habitantes no llegue a ninguna parte, es lo más probable. No pretendo equipararme a Wikileaks, ni mucho menos. Pero a pesar de todo, ahí queda esta opinión, para quien quiera o para quien le interese.

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