ENTREVISTA A PEDRO MONTES FERNÁNDEZ SOBRE SOCIALISMO 21

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Entrevista a Pedro Montes Fernández sobre Socialismo 21
“Somos anti neoliberales, faltaría más, pero esencialmente somos anticapitalistas”.
Salvador López Arnal | Para Kaos en la Red | 10-2-2011 a las 17:36 | 335 lecturas | 1 comentario
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Entrevista a Pedro Montes Fernández sobre Socialismo21

“Somos anti neoliberales, faltaría más,  pero esencialmente somos anticapitalistas. Nos llevaremos bien con todos aquellos que en esta hora de crisis y agresiones sociales quieren luchar contra la política neoliberal, pero por nuestra parte sabemos que el fondo de la cuestión es más profundo, y que un combate consecuente contra el neoliberalismo conduce a replantearse las bases del sistema”.

Salvador López Arnal

PEDRO MONTES FERNÁNDEZ se licenció en 1968 en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid con la calificación de premio extraordinario.

Al año siguiente ingresó por oposición en el cuerpo de Titulados del Servicio de Estudios del Banco de España.

Su actividad en el Banco de España fue variada: investigaciones econométricas relacionadas con el sector exterior; durante seis años fue responsable del área de coyuntura y análisis económico; posteriormente fue responsable del área del Sector Público.

Los últimos años de su trabajo en la institución los dedicó principalmente a estudiar los problemas de las relaciones de España con la Comunidad Europea y al proyecto de la integración monetaria europea.

Asistió como representante del Banco de España a numerosas reuniones de Comités de la OCDE en Paris y del BIS en Basilea.

Fue en el curso 1969-70 profesor ayudante de la cátedra de Teoría económica en la Universidad Complutense, y los cursos 70-71 y 71-72 fue profesor encargado de curso de Teoría económica en la Universidad Autónoma de Madrid.

En  1971 asistió en Washington a un curso sobre metodología de la Balanza de Pagos impartido por el FMI.  Durante 20 años escribió la sección “Información económica” de la revista trimestral MONEDA Y CRÉDITO, dedicada  principalmente al análisis y valoración de la situación económica, monetaria y fiscal.

Pedro Montes ha publicado varios libros colectivos. Entre ellos, La larga noche neoliberalLa izquierda y EuropaLa reestructuración capitalismo español. Es también coautor  del epílogo de la última edición francesa de El capitalismo tardío de Ernest Mandel, y es autor deLa integración en Europa: del plan de estabilización a MaastrichtEl desorden neoliberalLa historia inacabada del euro (todos ellos publicados en la editorial Trotta) y de Golpe de estado al bienestar (editorial Icaria).

Adherido desde los primeros tiempos a CCOO, fue miembro de la Ejecutiva de la Federación de Banca y promotor del “Sector Crítico” del sindicato. Desde 1991  perteneció al Consejo Político Federal de Izquierda Unida y fue miembro de la Presidencia Federal desde 2002 hasta la última Asamblea Federal, de diciembre de 2008. En la actualidad  es promotor de la Asociación político cultural “Socialismo21”.

*

¿Qué es socialismo 21?

Decís en algún escrito que no sois un partido ni un sustituto de ellos pero eso, si me permites, lo dicen muchas asociaciones o colectivos que aspiran y operan, tiempo después, a transformarse en Partido.

¿No será vuestro caso? ¿No tenéis alguna carta escondida en la manga izquierda de vuestras camisetas guevaristas?

Con lo desprestigiada que está la política no me sorprende que empieces la entrevista preguntándome si tenemos alguna carta marcada.

Somos una asociación que hemos surgido precisamente para intentar rearmar ideológica y organizativamente a la izquierda, pero también moralmente.

Somos lo que decimos ser, y pretendemos superar el viejo dicho de que el papel lo aguanta todo.

Mal iniciaríamos nuestro proyecto si nos dedicáramos a confundir desde los orígenes. Tendría por lo demás poca lógica afirmar que somos una asociación político cultural si lo que queremos es formar un partido político.

Tan es así que uno de los rasgos fundamentales de Socialismo21 es el llamamiento a que todos sus asociados permanezcan en sus partidos y organizaciones y traten de aprovechar el patrimonio político que en ellos tengan para reforzar las posiciones de izquierda.

No hay, como te digo, dobles intenciones, dentro de que pretendemos constituirnos en un referente de la izquierda por nuestro trabajo, nuestra elaboración, nuestras opiniones y nuestro comportamiento, y dentro de que nos defenderemos de agresiones a nuestros asociados si se producen, pues las prácticas democráticas en las organizaciones de  izquierda aún dejan mucho que desear.

¿Quiénes componéis socialismo 21?

¿Estás vinculados a alguna organización política?

¿Acaso sois todos miembros o ex miembros de Izquierda Unida, por ejemplo?

En Socialismo 21 están integradas personas vinculadas a la izquierda que pertenece a un espectro amplio de organizaciones, movimientos y concepciones ideológicas, todas, desde luego, de izquierdas, junto con algunos independientes o personas que han quedado sueltas por el camino de la política o el sindicalismo.

Una buena parte, sin discusión, pertenece a IU, pero otros muchos son sin más comunistas, socialistas, libertarios, militantes del ecologismo radical, del movimiento feminista,  o simplemente gentes con una gran sensibilidad a los temas sociales, culturales, de la inmigración, la solidaridad internacional….

En fin, todo lo que son objetivos y preocupaciones de la izquierda. Ex, como he dicho, hay algunos, pero en general la inmensa mayoría estamos activamente comprometidos.

¿Cómo os financiáis? ¿Tenéis alguna ayuda pública? ¿Aspiráis a ella?

El tema de la financiación, siendo importante, no ha sido crucial en nuestro lanzamiento, que se ha realizado con aportaciones voluntarias y el respaldo generoso de los compañeros de Jaén, en cuya ciudad celebramos en julio pasado la asamblea constituyente.

Hoy el teléfono e internet facilitan mucho el trabajo de elaboración y conexión.

Por el momento no tenemos otra financiación que nuestras modestas cuotas, la normal 36 € anuales, 12 para los parados y gente sin recursos, y una libre para la afortunada gente de izquierdas que puede distraer algún dinero para estos menesteres.

Ninguna otra, aunque intentaremos rastrear alguna ayuda, porque  con independencia de lo que he señalado de Internet,  sin recursos económicos será imposible funcionar con fluidez y poner en marcha algunos proyectos que tenemos decididos, como unos cursos de verano o estrechar relaciones internacionales con organizaciones o movimientos que se muevan en nuestra onda.

En la asamblea constituyente de Socialismo21, se aprobó una resolución a favor de participar en los intentos de promover la creación de la V internacional, algo que valoramos muy importante y que constituye un signo de nuestra identidad.

¿No podéis hacer la competencia, sin pretenderlo, a otras organizaciones o a otros partidos ya consolidados que ya tienen su trayectoria, sus militantes y sus campos de intervención?

No hemos nacido con afán de competencia porque en esencia lo que nos ha instado a crear Socialismo21 es la percepción de la debilidad ideológica de la izquierda y la falta de coherencia de muchas de sus organizaciones.

Los ejemplos saltan a la vista.  Más que competir queremos insuflarle vida e ideología a todo lo que hay en la izquierda a través de nuestros asociados que son a su vez militantes de partidos, sindicatos u otras organizaciones y movimientos.

Como no puede ser de otro modo, respetamos los campos de intervención, pero eso sí, empujando para que se hagan políticas coherentes de izquierda.

Y añado: otro rasgo de socialismo21 es que no pretende participar en contiendas electorales, que inevitablemente levantan fricciones entre las organizaciones que compiten, cuando nosotros estamos fundamentalmente interesados en promover la unidad y el entendimiento de toda la izquierda.

Por otra parte, nos ahorramos las tensiones y la posible degeneración que toda confección de candidaturas origina en las organizaciones.

Nuestros objetivos van mucho más allá de reforzar el modesto papel que la izquierda tiene en las instituciones por mor de su debilidad y las leyes antidemocráticas electorales: la transformación social a la que aspiramos traspasa el terreno electoral: exige de una fuerza real de la izquierda en la sociedad, de un denso tejido que hay que urdir.

¿Qué ofrece socialismo 21 que no ofrezcan otras asociaciones de izquierda? ¿No somos muchas siglas en un espacio social muy reducido?

Un perfil ideológico muy nítido, de marcado carácter anticapitalista y a favor del socialismo, una defensa a ultranza de la democracia en las organizaciones de la izquierda, un afán incesante de buscar la unidad y combatir el sectarismo que implícitamente lleva la lucha política, y un criterio internacionalista y solidario, léase antiimperialista, en todas nuestra actuación y posiciones, que estarán recorridas por una coherencia intachable hasta donde seamos posible de alcanzar. Hay indiscutiblemente otras organizaciones que pueden reclamarse de lo mismo: no importa, no sobran, en el camino nos encontraremos.

Se habla en vuestros papeles de un Manifiesto fundacional como elemento desencadenante de la asociación. ¿Qué manifiesto es ese? ¿Podrías dar cuenta de sus líneas más desatadas?

Para poner en marcha la Asociación recurrimos a lanzar un Manifiesto con nuestras ideas y objetivos fundamentales,  con la firma de todas las personas que  conocíamos y sabíamos que compartían preocupaciones.

Una vez afinado el manifiesto, nos lanzamos al ruedo para reclamar y recoger adhesiones sin otra exigencia que la de compartir los principios y objetivos expuestos en su texto y en las primeras versiones que lo acompañaron de los Estatutos de la asociación.

Todo muy  sencillo, sin perjuicio del refuerzo que hemos hecho de extender la asociación por los canales naturales que abren las relaciones personales de los miembros que se iban integrando, de consolidar núcleos allí donde era posible, y de presentar públicamente la asociación en algunas ciudades como Madrid, Sevilla, Valencia, Córdoba….

Sobre lo más destacado del manifiesto, recomiendo, pues no es largo, su lectura, fácil de encontrar en nuestra página web.

La idea esencial es que hay una brecha enorme entre la necesidad de superar el desorden generado por el capitalismo en su versión neoliberal y la debilidad de la izquierda en estos momentos.

En el caso de nuestro país esa brecha cobra caracteres alarmantes por la gravedad de la crisis económica, que relacionamos estrechamente con la Europa neoliberal de Maastricht, y la extraordinaria debilidad en todos los órdenes de la izquierda, cosa que no hay que esforzarse en demostrar.

A partir de ese análisis cabe dejarse invadir por la melancolía o proponerse seguir la lucha de cuantos nos antecedieron por la liberación de la humanidad.

Así de sencillo y así de solemne. Había que definir con que instrumento y  encontramos en una asociación político cultural el más idóneo teniendo en cuenta el conjunto de circunstancias.

 

“Socialismo del siglo XXI” es un concepto que, si no ando muy errado,  apareció en la escena política a finales del siglo XX de la mano de Heinz Dieterich Steffan. ¿Os sentía hermanado con la obra o con las concepciones políticas de Dieterich?

Nada de lo humano nos es ajeno, incluida, como no, la obra de Dieterich.

Sin embargo hemos preferido aparecer libres de vinculaciones con opiniones o proyectos ya establecidas, de ahí que hemos eliminado lo de siglo en nuestra marca, para dejar sentado que no seguimos la senda de ningún modelo en marcha y, por otra parte, para expresar la complejidad de la tarea pendiente de encontrar los caminos  al socialismo y la formulación de éste.

El futuro exige pensar mucho y equivocarse bastante. De nada nos servirán los caminos trillados, sin menosprecio a cuantas enseñanzas nos ha dejado la historia y otras experiencias en curso.

Al hablar de socialismo XXI, uno piensa en el socialismo del siglo XX, lo que llegó a llamarse socialismo real. Sé qué es preguntar mucho en pocas líneas, pero ¿qué experiencias más destacadas crees que pueden extraerse de la historia del socialismo del siglo XX? ¿Ha sido todo un desastre como a veces se dice?

Como tú dices Salvador, es mucha  pregunta. Decir algo sensato de un siglo tan denso y tan largo por los extraordinarios acontecimientos ocurridos, incluso en la versión del ciclo corto de Hobsbawm, el que empieza con la revolución rusa de 1917 y acaba en la destrucción de la URSS en 1990, no es posible en pocas líneas. Con todo, trato de expresar  mi opinión de un modo escueto: el socialismo real históricamente ha sido un desastre.

La prueba más contundente es la situación real del mundo en la actualidad. Ahora bien, este desastre se produjo en determinadas circunstancias históricas, que son en gran medida irrepetibles, por lo que la posibilidad del socialismo no está anulada.

Más aún: o el mundo se dirige hacia el socialismo o la historia  entra en una caja negra cuya salida, cuando se produzca, será  todo menos el mundo pleno y humano que perseguimos.

¿Por qué habléis de socialismo y no de comunismo? ¿Para juntar más voluntades? ¿Por qué pensáis que el comunismo del siglo XX, o acaso también lo que queda de él en el del siglo XXI, no tiene páginas blancas, sólo páginas negras, en un libro que pudiera escribirse sobre él?

En Socialismo21 hay muchos comunistas y ninguno de ellos renuncia a considerarse comunista.

Posiblemente cada uno de ellos tiene una valoración distinta de lo ocurrido a lo largo del siglo pasado y, conjuntamente,  sabemos que no es una palabra que goce  en estos momentos de prestigio mediático.

Como por otra parte hay gentes en Socialismo21 que no se consideran comunistas por diversas razones, que no implican necesariamente moderación sobre la necesidad de una transformación social profunda, y la palabra socialismo es patrimonio común de todos aquellos que luchamos y deseamos otro mundo, nos pareció lo más correcto e integrador denominar a nuestra asociación Socialismo21, sin sombra de anticomunismo.

Páginas muy negras recorren la experiencia comunista pero también muchas otras páginas gloriosas, conmovedoras y extraordinarias – nos acordamos por ejemplo de Vietnam-    condensan un pasado que proyecta una luz intensa para alumbrar nuestro camino.

En algunos de vuestros escritos afirmáis que los hombres y mujeres que impulsáis la asociación partís de dos convicciones: vuestro rechazo intelectual y moral al capitalismo y vuestra apuesta inequívoca por el socialismo. Te pregunto sobre lo primero: ¿por qué pensáis que el capitalismo merece un rechazo intelectual y moral? Entiendo que habláis de capitalismo, no sólo de la cara oscura de esa fuerza, no sólo del neoliberalismo. ¿Es el caso?

El marxismo desde el punto de vista teórico y la trayectoria del capitalismo nos enseñan bastante de las contradicciones lógicas que lo atenazan. Un ejemplo, la devastadora crisis actual.

Por otra parte, la teoría marxista, al desentrañar el carácter explotador del sistema, y las aberraciones de todo orden, históricas y actuales, que bajo el capitalismo se han producido justifican ese rechazo intelectual y moral al que te refieres.

¿Cómo es posible que hombres libres deban estar sujetos intelectualmente a las reglas y exigencias del capitalismo a la hora de concebir el mundo y cómo es posible que las personas con una mínima sensibilidad no se rebelen  contra los estragos y sufrimientos  que produce el capitalismo? Subrayo lo del capitalismo porque siendo odiosa su última versión, la del disparatado neoliberalismo, las raíces del mal están en el sistema y no en su ropaje externo. Somos anti neoliberales, faltaría más,  pero esencialmente somos anticapitalistas.

Nos llevaremos bien con todos aquellos que en esta hora de crisis y agresiones sociales quieren luchar contra la política neoliberal, pero por nuestra parte sabemos que el fondo de la cuestión es más profundo, y que un combate consecuente contra el neoliberalismo conduce a replantearse las bases del sistema.

Sobre lo segundo: “apuesta inequívoca por el socialismo” afirmas. ¿Sobre qué socialismo? El ser, decía Aristóteles, se dice de diez formas si la memoria escolar no me falla, pero socialismo se dice cuanto menos de ciento cincuenta.

Creo que Simón Peres, el presidente del Estado racista de Israel, se afirma socialista, y que incluso don Felipe González, la incógnita finalmente despejada, el asesor de la multinacional Gas Natural, el amigo íntimo y consejero político-espiritual del hombre más rico del planeta, también lo es.

Dan un poco de grima esas compañías. ¿No te parece?

Pensé que había más de 150 versiones del socialismo.

Hablando en serio, creo que es imposible definir cómo será el socialismo allá donde se vaya implantando, partiendo de algo que la historia ha dejado sentenciado: no cabe el socialismo en un solo país, lo que no implica, como es obvio,  que tenga que surgir simultáneamente en muchos países.

El socialismo será un proceso histórico que habrá de irse escribiendo con las peculiaridades de cada situación, si bien entiendo hay elementos indiscutibles de una sociedad socialista,  como la  propiedad colectiva de los medios de producción o la eliminación del mercado en las actividades destinadas a dar cobertura a las necesidades materiales y culturales básicas de la población. Pérez, Felipe González y si quieres Zapatero no tienen nada que ver con el socialismo: son usurpadores de la palabra y depredadores de la  ilusión y el compromiso que mucha gente tienen con las ideas básicas de la igualdad, la ética, la solidaridad y la compasión. Nuestro desprecio por ellos no tiene límite.

Pero dime, ¿cómo llamamos a la idea de una sociedad sin clases, sin opresión ni violencia, profundamente democrática, libre, solidaria, que cultive el espíritu y todas las potencialidades del hombre y de la mujer?

Por mi parte, para entendernos, no encuentro mejor palabra que socialismo.

¿Cómo estáis organizados? ¿Por provincias, por comunidades, por nacionalidades, históricas o no tan históricas?

Del modo más natural posible, pero destaco que en ello estamos, acabamos de empezar.

Nos agrupamos territorialmente, y por eso hay colectivos  allá donde un núcleo de personas  desean actuar conjuntamente, siendo un dato de ello, indiscutiblemente, la configuración actual del Estado, pero sin atarnos a ella.

En cada lugar en que hay nombres suficientes se puede constituir un colectivo de Socialismo 21, que se articulará con otros en función de las tareas políticas que vayan asumiendo.

Pero aparte pueden surgir colectivos de cualquier otra naturaleza, como puede ser el colectivo existente en SEAT de Cataluña o un colectivo interesado en el tema federal y la República, o en el tema del feminismo, o en el de las cuestiones de economía.

A estos los  llamamos Mesas de trabajo: grupos de gente recorrida por unas preocupaciones comunes.

Tú eres presidente de la asociación. ¿No es un poco clásico eso de tener un presidente? ¿No te otorga ese cargo mucho poder, mucha distinción? ¿No deberíamos combatir también, en nombre del nuevo socialismo, a la política de élites y de políticos profesionales en la que a veces hemos caído?

Veras. El órgano de coordinación superior que lo hemos llamado Coordinadora Federal está formado por un equipo de gente dispuesta a asumir las funciones inevitables de cualquier organización por modesta que sea, como un responsable de organización que lleve los censos, un responsable de la Tesorería, que controle nuestros minúsculos recursos, un responsable de la página web, y por las personas elegidas en representación de los colectivos territoriales, u otros, ateniéndonos a la importancia que van adquiriendo y siendo muy flexibles, como también muy sensibles a los componentes ideológicos, podríamos decir,  de Socialismo21.

Hasta ahora no ha existido ningún problema por lo mucho que nos unen nuestros objetivos, la buena voluntad de todos y la línea de acuerdo con la que pretendemos superar discrepancias.

La Coordinadora Federal es el órgano máximo para tomar decisiones (por encima está la Asamblea que celebraremos cada año),  y formo parte de ella como uno más. Lo de Presidente es una anécdota surgida de un imperativo legal: el registro de Asaciones exige que exista un presidente, un vicepresidente y un secretario. No va más allá de eso, si bien es verdad que mi trabajo político principal ahora está centrado en que Socialismo21 acabe siendo un instrumento útil  para el cumplimiento de sus atractivos objetivos. Añado  que prometo no abusar de mi enorme poder, que preservaré  mi talante democrático y que cumpliré lealmente las funciones del cargo.

¿Tenéis alguna página en donde la ciudadanía pueda seguir vuestras reflexiones y actos?

Si, desde el principio entendimos la importancia de las nuevas tecnologías para desarrollar nuestras tareas. Tenemos una página web, que está en rodaje y en fase de aprendizaje por todos los asociados. Porque esta página está concebida, por un lado, como medio de coordinación y articulación interna de la asociación y, por otro, tiene una función exterior para fomentar, divulgar y extender debates, opiniones, información etc.

En la página están recogidos nuestros documentos y declaraciones, como la que hicimos ante la Huelga General de septiembre apoyándola incondicionalmente o la de exigir una nueva movilización general ante la amenaza del recorte de las pensiones, que  ha tenido luego un desenlace tan siniestro, y al mismo tiempo tan grotesco, con Toxo y Méndez festejando la entrega sin lucha  de derechos vitales de los  trabajadores.

Publicamos en ella artículos  de los miembros de la asociación y damos acogida con criterios de calidad y posición ideológica a escritos de personas muy diversas.  Estamos autorizados a publicar sin ningún trámite artículos de firmas muy reconocidas.  Por lo demás, hay un foro donde se plantean debates en el quien quiera puede intervenir.

¿Cómo un ciudadano o ciudadana que simpatice con vuestras ideas puede ponerse en contacto con vosotros?

Muy fácil. Se entra en la página web -http://socialismo21.net/- y en la pestaña “Adhesión” se indica el correo electrónico al cual comunicar que se desea ser miembro de la asociación.

Por otra parte, muchos de nosotros somos conocidos y en la página está la lista de adheridos, digna de consultarse, con quienes se puede contactar personalmente  para integrarse. Por último, hemos celebrado asambleas publicitadas  de constitución de los colectivos en varias ciudades y todos nuestros actos públicos son abiertos y en ellos siempre tratamos de ofrecer la oportunidad de adherirse.

Y desde aquí invitamos a ello. Ningún problema para asociarse.

Dime alguna idea de interés en la que hayáis pensado para que a diferencia de lo ocurrido en mil y un intentos vuestra asociación no finalice su existencia en dos o tres semestres.

Creo que la fortaleza de nuestra asociación surge de su propia naturaleza: es un proyecto tan natural y necesario en las circunstancias de nuestro país que si no cuajase habría que intentar inmediatamente poner algo parecido en marcha.

Añadiría que conociendo el pasado y la trayectoria de muchas de las personas comprometidas ya con Socialismo21 es casi imposible que ocurra lo que preguntas.

¿Quieres añadir algo más?

Si, gracias. En algún momento entre nosotros hemos comentado, de broma, que era tal el acierto y la necesidad de  Socialismo21 para reforzar la izquierda que bastó con crear la  asociación para que cambiase la situación política.

En julio nos constituimos y en septiembre, con  retraso, tuvo lugar la Huelga General con nuestro respaldo activo. Pensábamos que era el inicio de una recuperación sostenida de la izquierda, aún en claves defensivas, y que la unidad podría fortalecerse por la acción y la necesidad de oponerse a la agresiva  ofensiva que hay desatada contra el Estado del bienestar, por decirlo brevemente.

El 27 enero, con el preacuerdo del pacto social aceptado por las cúpulas de CCOO y UGT se ha echado por tierra esta perspectiva. Se le ha roto la espina dorsal a la izquierda y todas las tareas pendientes se han complicado de modo extraordinario.

No me extiendo sobre esta cuestión y las enormes implicaciones destructivas que tiene la firma del pacto social. Para los propósitos de Socialismo21 lo ocurrido es un golpe muy duro, sin mencionar claro está la graves lesiones de los derechos de los trabajadores.

Nuestro camino, sin embargo, está trazado  y con voluntad vamos a seguir recorriéndolo.

Por último, quisiera decirte, que son los jóvenes una de las principales víctimas de esta situación dramática, pues no sólo no tienen una gran mayoría de ellos las expectativas de vida e ilusiones propias de su edad sino que se les está construyendo un futuro donde la miseria no está descartada, todo en contradicción intolerable con las posibilidades que ofrece el desarrollo económico y técnico de la humanidad.

Por eso, estamos muy interesados en despertar la conciencia de los jóvenes y hacerlos participar en la lucha por el socialismo. Un reto que sabemos difícil pero también imprescindible.

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