La «lucha contra el terrorismo» de Putin genera más problemas que soluciones

Publicado en por noticias-alternativas.redacción


Sólo Irak, Afganistán y Pakistán superan a Rusia en cantidad de atentados. La «guerra sucia» no da resultado

Día 13/02/2011 - 17.32h

El ex presidente y actual primer ministro ruso, Vladímir Putin, llegó al poder en 1999 con el mandato primordial de acabar con el terrorismo islámico de origen checheno y obligar a la conflictiva república norcaucásica a regresar al regazo de Moscú. Este segundo objetivo puede decirse que está cumplido, al menos formalmente y aunque a un precio muy alto en vidas humanas. Pero el terrorismo no ha sido vencido y continúa proliferando. Sólo Irak, Afganistán y Pakistán superan a Rusia en cantidad de atentados.

Los ataques del extremismo fundamentalista en Rusia se circunscriben fundamentalmente a las repúblicas del Cáucaso Norte (Daguestán, Chechenia, Ingushetia, Osetia del Norte y Kabardino-Balkaria), pero cada vez es más frecuente que golpeen también Moscú y otras zonas del país.

Los dos últimos atentados perpetrados en la capital rusa, con un balance conjunto de 76 muertos, tuvieron lugar en marzo de 2010 y el pasado 24 de enero. Ambos fueron reivindicados por el actual jefe de la guerrilla chechena, Dokú Umárov, aunque, según las investigaciones, fueron ejecutados por terroristas suicidas de Daguestán e Ingushetia.

La jihad contra Rusia hace tiempo que dejó de ser algo exclusivo de Chechenia. Según el Comité Antiterrorista Nacional de Rusia(NAK), hay células activas en todo el Cáucaso Norte, en Bashkiria y Tatarstán. Contarían además con el apoyo de otros grupos localizados en Afganistán y en algunas repúblicas ex soviéticas de Asia Central. Las fuentes de financiación provendrían de diversos países árabes.

Crímenes contra civiles

Por eso Rusia presenta el fenómeno terrorista en su suelo como parte de la ofensiva global de Al Qaida, logrando así el respaldo de EEUU y Europa. Estima, por tanto, que cualquier medio es bueno para combatir semejante lacra. Y aquí es donde difieren los puntos de vista.

La organización rusa de defensa de los derechos humanos “Memorial” lleva años denunciando las atrocidades que cometen en Chechenia policías, militares y agentes de los servicios secretos con civiles inocentes. Ahora, según Svetlana Gánnushkina, una de las responsables de “Memorial”, hacen lo mismo en el resto del Cáucaso Norte.

En Chechenia tal labor se ha confiado desde hace tiempo al presidenteRamzán Kadírov, que ha demostrado no dejar piedra sobre piedra a la hora de perseguir a todos los parientes y conocidos de cualquier persona que tenga la más mínima vinculación con los terroristas.

La “guerra sucia” de las fuerzas de seguridad rusas contra la jihad islámica, según Gánnushkina, llega al extremo de que el Estado se dedica “al secuestro oculto de sospechosos y a su tortura”. “Es una de las prácticas que emplea el Gobierno ruso”, afirma la responsable de “Memorial”. Las víctimas de tales métodos son habitantes del Cáucaso Norte, tanto en sus lugares de origen como en cualquier otro punto de Rusia. Gánnushkina afirma que algunos habían ido a Moscú con la única intención de encontrar trabajo.

Anna Politkóvskaya, reportera del bisemanario “Nóvaya Gazeta”fue asesinada, en octubre de 2006, cuando preparaba un artículo sobre cómo se inculpa de terrorismo a inocentes a fin de extorsionarles y obligarles a pagar dinero a cambio de cerrar el caso.

En julio de 2009, Natalia Estemírova, también activista de “Memorial”, fue secuestrada y encontrada muerta al día siguiente en una carreta tras denunciar que los habitantes del poblado checheno deAjkinchú-Borzói fueron acribillados a tiros para vestir a continuación sus cadáveres con ropa de guerrillero y presentar la acción como un gran golpe contra el terrorismo.

Las tres cuartas partes de los encuestados en un reciente sondeo realizado en Rusia, creen que una de las principales causas del fracaso de la política antiterrorista del Gobierno es la corrupción. La mayoría culpa además a los servicios secretos por no haber detectado a tiempo el atentado en el aeropuerto moscovita de Domodiédovo.

Algunos especialistas asumen que muchos jóvenes norcaucásicos ingresan en organizaciones extremistas islámicas, no sólo por el odio que genera la brutalidad de los métodos antiterroristas, sino por la discriminación que sufren cuando tratan de encontrar trabajo en otros lugares de Rusia y por el hostigamiento al que son sometidos por parte de los ultras rusos. Putin y sus colaboradores fueron quienes instigaron en la pasada década el nacionalismo ruso de corte imperial que tantos problemas les está causando ahora.

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