Que no se aprovechen los bancos con los desahucios

Publicado en por noticias-alternativas.redacción

Mi deseo es que no se llegara a producir un desahucio más… pero mi ingenuidad no llega a tanto.

Pido ni más ni menos que tan dramáticos procesos que afectan a cientos de miles de familias se hagan con un estricto cumplimiento de la legalidad –esto se le supone- y sin abusos por parte de las entidades financieras y, por último, con perspectiva, tranquilidad, buena fe y magnanimidad.

 

No se trata de que unos paguen lo que no han podido o no han querido pagar otros. Una exigencia que pido para los particulares pero que también demando para los grandes próceres de la economía que no pueden irse tan campantes después de generar descalabros monumentales.

 

Aunque los textos legales o los contratos privados no lo indiquen, existe una clara corresponsabilidad por los excesos. Entidades financieras y clientes a partes iguales se han pasado en el volumen y demanda de los créditos, consecuencia del boom inmobiliario.

Además, no hay que olvidar que las tasadoras que imponen bancos y cajas a la hora de solicitar un crédito suelen pertenecer a su grupo de negocio y ellas valoran el inmueble y, por tanto, la garantía que sustenta ese crédito.

 

Ya veremos como ahora con el grifo del crédito cerrado nadie comete excesos y las equivocaciones se reducen a cero. Bancos y cajas son lógicamente los mayores responsables del desmadre al ser los organizadores de la fiesta e imponer las normas del juego (tipos, importes, tasaciones, plazos, comodidades de pago, flexibilidad total…).

 

Estas mismas facilidades son las que deben imponerse para que nadie sea expulsado de su vivienda. Conocer caso a caso, comprender si la situación ha obedecido a una osadía imprudente o a la fatalidad del paro en todos los miembros de la familia.

 Dar prórrogas, permitir la refinanciación de las deudas de particulares, igual que hacen las propias entidades financieras para sí mismas. Evitar la ejecución de avales de familiares que extienda el problema y lo haga más dramático cuando, con una buena praxis, el propio bien debería defender el capital prestado.

 

Aunque la situación sea complicada para todos y también para las entidades financieras, no hay que tener prisas. Esperar uno o dos años más a que los beneficios de bancos y cajas crezcan si a cambio se consigue reducir el número de desahucios sería una de las mejores noticias para el 2011.

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