Nueva histeria colectiva: los refugiados del wifi

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CIENCIA Y TECNOLOGÍA

Nueva histeria colectiva: los refugiados del wifi

 | lainformacion.com

Decenas de estadounidenses que dicen haber caído enfermos por las consecuencias del wifi se refugian en la localidad de Green Bank, en West Virginia, un área de exclusión de 33.000 kilómetros donde, por la presencia de varios radiotelescopios, están prohibidas las emisiones de radio.

 

Los expertos coinciden en que los efectos de la radiación no tienen consecuencias para la salud.

El Síndrome de Hipersensibilidad Electromagnética es una nueva epidemia imaginaria. Sus víctimas aseguran sufrir dolores de cabeza, mareos y todo tipo de trastornos que achacan a las ondas procedentes de los teléfonos móviles, los equipos electrónicos o las conexiones inalámbricas a internet.

La comunidad científica y la Organización Mundial de la Salud no lo reconocen como enfermedad y se atienen a los hechos: las radiaciones no ionizantes no tienen capacidad para alterar el organismo de forma significativa.

A pesar de todo, el fenómeno se extiende con rapidez. En EEUU, un 5% de los ciudadanos creen sufrir este síndrome provocado por fenómenos invisibles.

Algunos de ellos, como cuentan los periodistas Jane O'Brien y Matt Danzico en la BBC, están buscando refugio en zonas libres de ondas, como la localidad de Green Bank, en West Virginia. En este lugar se encuentra el Observatorio Nacional de Radioastronomía y las autoridades impiden cualquier emisión de radio para que no interfiera con las mediciones de los científicos.

"Vivir aquí me permite ser más una persona normal", asegura Diane Schou, una de las "refugiadas del wifi". "No tengo que permanecer escondida en una jaula de Faraday".

En su caso, su marido construyó un cobertizo de madera para protegerse de los supuestos efectos de un poste de telefonía móvil, hasta que huyeron a Green Bank.

A pesar de algunas voces discrepantes, la OMS se muestra claro respecto a este síndrome. "El Síndrome de Hipersensibilidad Electromagnética", asegura, "no tiene un criterio de diagnóstico claro y no existe base científica que vinculen este síndrome con la exposición a campos electromagnéticos.

Es más, este síndrome no es un diagnóstico médico y ni siquiera está claro que represente un problema médico".

"Hay muy poca evidencia de que las radiaciones electromagnéticos perturben a los sistemas vivos, posiblemente casi ninguna", asegura Sebastián Cerdán, profesor de investigación CSIC a lainformacion.com. "

A las frecuencias que usamos los aparatos de telefonía móvil, o de radiofrecuencia normales, los efectos son muy bajos".

“Es una cuestión de energía”, insiste, “las que alteran a las células son las radiaciones ionizantes. Los estudios que dicen lo contrario están publicados en revistas de muy baja calidad”.

Sobre las empresas de “descontaminación de ondas” que han proliferado en los últimos tiempos, también en España, Cerdán no puede evitar la risa.

Podían incluir en el paquete un exorcismo para ahuyentar a los malos espíritus”, bromea.

A pesar de la no existencia de pruebas ni de estudios científicos sólidos sobre el tema, el pasado mes de julio el Juzgado de lo Social número 24 de Madrid dio la razón a una trabajadora y le otorgó la invalidez permanente por el síndrome de hipersensibilidad electromagnética y ambiental

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